En esta ocasión, voy a comentar un tema debatido en clase: ¿debe o no debe existir un pacto educativo?

Ayer tuve la suerte de contar con otras cinco cabezas pensantes, que procedían de ámbitos distintos al mío, lo que dio una mayor riqueza al debate que generamos en la cafetería de la Universidad. Entre risa y risa, todos estuvimos de acuerdo en que es ridículo cambiar de ley educativa cada vez que cambia el gobierno porque es imposible que se vean los cambios de una ley en cuatro años, y menos cuando esos cambios afectan al mismo tiempo a un colegio del centro de Madrid, que cuenta con unos recursos, y a un colegio de un pueblo de Andalucía, que cuenta con otros muy diferentes. También pensamos que sí que es necesario hacer cambios de vez en cuando, como la introducción de algunos usos de las tecnologías, pero pensamos que esos cambios deberían hacerse sólo como un medio para innovar o mejorar lo que vaya quedando obsoleto. No hay por qué echar por tierra cosas que funcionan únicamente por el hecho de que las haya implantado un gobierno de una ideología contraria a la del que viene después. Y, hablando de las TICs, hay que tener en cuenta que no todos los profesores son informáticos o tienen un buen manejo de los ordenadores, tablets, proyectores... por lo tanto, es bueno que tanto en este como en otros ámbitos, los docentes sigan formándose, que no se estanquen en una educación arcaica cuando puede haber medios que la mejoren. Así que, en mi opinión (y en la de otros futuros profesores), debería haber un pacto educativo nacional, donde se alcanzaran unos mínimos curriculares, teniendo siempre presente las diferencias económicas y culturales de cada comunidad autónoma.
¿Vosotros qué opináis?
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