Hola a todos!
Hoy me paso por aquí para contaros una de las razones de estar en el máster de educación. La razón se reduce a un nombre, Carlos Vallejo.
Este gran profesor y persona me dio clase únicamente un año, en primero de la E.S.O, pero fue tal el impacto que tuvo en mí, que aún no lo he olvidado. Sus clases no eran nada innovadoras o modernas, pero su gran personalidad nos dejaba a todos con la boca y la mente abiertas durante la hora entera. Vallejo, como así le llamábamos, daba clase de Lengua y Literatura, pero no sólo eso. Nos enseñaba otras muchas cosas, porque tan pronto nos mostraba cómo pronunciar la elle correctamente, como nos preguntaba por un río de alguna capital europea. Gracias a él, aprendí, de una vez y para siempre, todos los tiempos verbales. Fue él el primero que nos evaluó oralmente en el instituto y consiguió que la experiencia, a priori aterradora para unos niños de 12 años, resultara gratificante para nuestras mentes aún inmaduras, porque sutilmente nos sobrevaloraba para que no nos desanimáramos y siguiéramos aprendiendo. Esta forma de dar clase es la que me gustaría poder aportar a mis alumnos y hacer que, algún día, escriban cariñosamente de un profesor que les marcó, como yo hago ahora.
¿Y vosotros? ¿Tuvisteis un profe favorito?
Hasta pronto!

Hola Mery!! Qué entrada más interesante y personal. A todos no ha marcado un profesor de alguna manera. En mi caso me quedo con dos profesoras de historia y una de francés de las que pude aprender ya no solo conocimientos, sino también valores esenciales para la vida. Me encanta tu blog, la forma en la que está enfocado y lo precioso que es. ¡Enhorabuena:)
ResponderEliminarGracias por el comentario Marta! Ojalá poder poner emojis jajaja y ojalá poder estar más tiempo en nuestra clase y conocernos todos mejor :(
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